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  • Enamorado de ti (Pacífico Gran Comarca) (Aguabajo).
    Tocó cantar (Travesía contra el olvido). Las canciones que hacen parte de esta producción musical tienen el doble propósito de reconocer, visibilizar y difundir el trabajo de compositores locales y regionales de canciones relacionadas con la memoria del conflicto armado que se gestan a lo largo del territorio nacional, y describir las múltiples realidades de las comunidades, así como sus procesos de acción creativa y de resistencia. Estas expresiones sonoras narran historias íntimas, y describen sutilmente los espacios cotidianos, a través de diversos géneros musicales convirtiéndose en una fuente primera a partir de la cual se organiza y constituye la memoria colectiva de una comunidad o de un pueblo. Memoria que propone una comprensión singular del tiempo y del espacio, que construye canales entre generaciones y sectores de la sociedad. Memoria que plasma desde el arte el dolor causado por la violencia; un patrimonio inmaterial que, con canciones, letras, poemas, versos resiste al olvido. Esta travesía abrió el espectro de las múltiples formas de ver y contar las particularidades de la guerra; las canciones nos hablan del desplazamiento y de la desaparición forzada, nos muestran a mujeres y jóvenes como actores de la guerra y como constructores de paz y convivencia, nos cuentan sobre el exilio y la añoranza del retorno. También destacan las voces de algunos pueblos indígenas y afrodescendientes, que en sus cantos exponen al mundo siglos de marginalidad sufridos. Esta radiografía musical insiste en señalar a la expropiación de la tierra y al empleo abusivo de los recursos naturales como dos de las mayores causas del conflicto. En definitiva, nos cuentan las experiencias guardadas en el fondo de la memoria que servirán de instrumento para transformar la sensibilidad social y ahondar en la razón y el corazón de quienes han vivido la guerra. Con música llanera, aguabajo, hip-hop y sus fusiones, torbellino, bambuco, carranga indígena, pop, rock, reggae, balada, chirimía, canción protesta, chacarera, salsa, cumbia, vallenato, alabao, ranchera, carrilera, currulao y abozao, se les revelan a los colombianos los pliegues más recónditos de una guerra que ya nos tocó cantar, para no olvidar.
  • De la guerra a la paz (Joropo).
    Tocó cantar (Travesía contra el olvido). Las canciones que hacen parte de esta producción musical tienen el doble propósito de reconocer, visibilizar y difundir el trabajo de compositores locales y regionales de canciones relacionadas con la memoria del conflicto armado que se gestan a lo largo del territorio nacional, y describir las múltiples realidades de las comunidades, así como sus procesos de acción creativa y de resistencia. Estas expresiones sonoras narran historias íntimas, y describen sutilmente los espacios cotidianos, a través de diversos géneros musicales convirtiéndose en una fuente primera a partir de la cual se organiza y constituye la memoria colectiva de una comunidad o de un pueblo. Memoria que propone una comprensión singular del tiempo y del espacio, que construye canales entre generaciones y sectores de la sociedad. Memoria que plasma desde el arte el dolor causado por la violencia; un patrimonio inmaterial que, con canciones, letras, poemas, versos resiste al olvido. Esta travesía abrió el espectro de las múltiples formas de ver y contar las particularidades de la guerra; las canciones nos hablan del desplazamiento y de la desaparición forzada, nos muestran a mujeres y jóvenes como actores de la guerra y como constructores de paz y convivencia, nos cuentan sobre el exilio y la añoranza del retorno. También destacan las voces de algunos pueblos indígenas y afrodescendientes, que en sus cantos exponen al mundo siglos de marginalidad sufridos. Esta radiografía musical insiste en señalar a la expropiación de la tierra y al empleo abusivo de los recursos naturales como dos de las mayores causas del conflicto. En definitiva, nos cuentan las experiencias guardadas en el fondo de la memoria que servirán de instrumento para transformar la sensibilidad social y ahondar en la razón y el corazón de quienes han vivido la guerra. Con música llanera, aguabajo, hip-hop y sus fusiones, torbellino, bambuco, carranga indígena, pop, rock, reggae, balada, chirimía, canción protesta, chacarera, salsa, cumbia, vallenato, alabao, ranchera, carrilera, currulao y abozao, se les revelan a los colombianos los pliegues más recónditos de una guerra que ya nos tocó cantar, para no olvidar.
  • Los falsos positivos (Poema Llanero).
    Las canciones que hacen parte de esta producción musical tienen el doble propósito de reconocer, visibilizar y difundir el trabajo de compositores locales y regionales de canciones relacionadas con la memoria del conflicto armado que se gestan a lo largo del territorio nacional, y describir las múltiples realidades de las comunidades, así como sus procesos de acción creativa y de resistencia. Estas expresiones sonoras narran historias íntimas, y describen sutilmente los espacios cotidianos, a través de diversos géneros musicales convirtiéndose en una fuente primera a partir de la cual se organiza y constituye la memoria colectiva de una comunidad o de un pueblo. Memoria que propone una comprensión singular del tiempo y del espacio, que construye canales entre generaciones y sectores de la sociedad. Memoria que plasma desde el arte el dolor causado por la violencia; un patrimonio inmaterial que, con canciones, letras, poemas, versos resiste al olvido. Esta travesía abrió el espectro de las múltiples formas de ver y contar las particularidades de la guerra; las canciones nos hablan del desplazamiento y de la desaparición forzada, nos muestran a mujeres y jóvenes como actores de la guerra y como constructores de paz y convivencia, nos cuentan sobre el exilio y la añoranza del retorno. También destacan las voces de algunos pueblos indígenas y afrodescendientes, que en sus cantos exponen al mundo siglos de marginalidad sufridos. Esta radiografía musical insiste en señalar a la expropiación de la tierra y al empleo abusivo de los recursos naturales como dos de las mayores causas del conflicto. En definitiva, nos cuentan las experiencias guardadas en el fondo de la memoria que servirán de instrumento para transformar la sensibilidad social y ahondar en la razón y el corazón de quienes han vivido la guerra. Con música llanera, aguabajo, hip-hop y sus fusiones, torbellino, bambuco, carranga indígena, pop, rock, reggae, balada, chirimía, canción protesta, chacarera, salsa, cumbia, vallenato, alabao, ranchera, carrilera, currulao y abozao, se les revelan a los colombianos los pliegues más recónditos de una guerra que ya nos tocó cantar, para no olvidar.
  • Un río que canta (Experimenta l).
    Las canciones que hacen parte de esta producción musical tienen el doble propósito de reconocer, visibilizar y difundir el trabajo de compositores locales y regionales de canciones relacionadas con la memoria del conflicto armado que se gestan a lo largo del territorio nacional, y describir las múltiples realidades de las comunidades, así como sus procesos de acción creativa y de resistencia. Estas expresiones sonoras narran historias íntimas, y describen sutilmente los espacios cotidianos, a través de diversos géneros musicales convirtiéndose en una fuente primera a partir de la cual se organiza y constituye la memoria colectiva de una comunidad o de un pueblo. Memoria que propone una comprensión singular del tiempo y del espacio, que construye canales entre generaciones y sectores de la sociedad. Memoria que plasma desde el arte el dolor causado por la violencia; un patrimonio inmaterial que, con canciones, letras, poemas, versos resiste al olvido. Esta travesía abrió el espectro de las múltiples formas de ver y contar las particularidades de la guerra; las canciones nos hablan del desplazamiento y de la desaparición forzada, nos muestran a mujeres y jóvenes como actores de la guerra y como constructores de paz y convivencia, nos cuentan sobre el exilio y la añoranza del retorno. También destacan las voces de algunos pueblos indígenas y afrodescendientes, que en sus cantos exponen al mundo siglos de marginalidad sufridos. Esta radiografía musical insiste en señalar a la expropiación de la tierra y al empleo abusivo de los recursos naturales como dos de las mayores causas del conflicto. En definitiva, nos cuentan las experiencias guardadas en el fondo de la memoria que servirán de instrumento para transformar la sensibilidad social y ahondar en la razón y el corazón de quienes han vivido la guerra. Con música llanera, aguabajo, hip-hop y sus fusiones, torbellino, bambuco, carranga indígena, pop, rock, reggae, balada, chirimía, canción protesta, chacarera, salsa, cumbia, vallenato, alabao, ranchera, carrilera, currulao y abozao, se les revelan a los colombianos los pliegues más recónditos de una guerra que ya nos tocó cantar, para no olvidar.
  • Documento metodológico sobre la formulación y el desarrollo de procesos de memoria locales con la participación de la comunidad : aportes desde la experiencia de la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar.
    El proceso de memoria de la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar fue uno de los 91 compromisos suscritos por los gobiernos nacional y departamental en 2013, luego de la caminata promovida por el Movimiento Pacífico de la Alta Montaña de los Montes de María. Ese año más de 1.600 campesinas y campesinos salieron entre el 5 y el 8 de abril de sus veredas, ubicadas en la denominada zona alta de El Carmen de Bolívar y San Jacinto y caminaron buscando una vía que los llevara desde el campo hacia un escenario de diálogo con las autoridades departamentales y nacionales con el siguiente propósito: “Demandar ante estas un conjunto de derechos, tales como salud, educación, vivienda, recreación y reparación integral, cuya garantía permanecía en mora desde años atrás”. El listado de demandas ante las autoridades competentes incluía, además, los temas de vías e infraestructura y el acceso a servicios públicos como electrificación y acueducto. Otros asuntos hicieron parte de las solicitudes formuladas: entre estos se destaca el denunciar y conocer las causas de la muerte del aguacate y apoyar la economía campesina ante la afectación generada por la pérdida de este cultivo en muchas veredas de la zona, a finales de la década de los noventa, cuando la población fue obligada a desplazarse en medio del conflicto armado. El proceso de memoria se sumó a las solicitudes presentadas al Gobierno nacional, relacionadas con el derecho de las comunidades, grupos y organizaciones a participar en este tipo de iniciativas y a vincular este derecho con el deber de memoria del Estado. Este documento metodológico, escrito por el equipo de investigación del CNMH que acompañó la construcción del informe de memoria de la Alta Montaña de El Carmen de Bolívar, hace un recuento de la forma como se realizó el proceso de memoria viva, teniendo en cuenta los antecedentes, las condiciones que conllevaron a su solicitud, su inclusión como parte de los acuerdos con el Gobierno y la participación de la comunidad.
  • La Palizúa : ustedes no saben cómo ha sido esta lucha.
    La Palizúa es el nombre de una comunidad campesina ubicada en territorio de tres municipios del departamento de Magdalena: Chibolo, Sabanas de San Ángel y Plato. Desde la década de 1980 este sector rural agrupa diversas parcelas de campesinos y campesinas que ingresaron en busca de un pedazo de tierra para trabajar, vivir y tener un futuro mejor. Ellos y ellas denominaron “La Palizúa” a la agrupación de los cinco inmuebles de mayor extensión llamados Santa Martica, La Boquilla, Las Planadas, Mulas Altamacera y El Mulero. Aunque desde entonces la población campesina inició gestiones ante el Incora para la titulación de las tierras, la mayoría de sus procesos de adjudicación nunca concluyeron. Así, en la década de 1990, surgió un escenario propicio para que el accionar paramilitar dirigido por alias Jorge 40 y otros mandos medios tomaran posesión violenta de estos territorios, lo que obligó, en agosto de 1997, al desplazamiento forzado de hombres y mujeres, y con ello a la desintegración de una comunidad y su proyecto colectivo.
  • El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen II Las víctimas y las antesalas de la justicia : conclusiones y recomendaciones.
    El segundo, Casos de víctimas de violaciones a los derechos humanos en búsqueda de la justicia y de la satisfacción del derecho a la justicia reúne con gran detalle los relatos de seis víctimas de distintas violaciones, que exponen las debilidades, los avances y las contradicciones entre las normas y su interpretación y aplicación del acceso de las víctimas a la justicia.
  • El derecho a la justicia como garantía de no repetición. Volumen I Graves violaciones de derechos humanos : luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985-2012.
    Un nuevo informe del Centro Nacional de Memoria Histórica ‘El derecho a la justicia como garantía de no repetición’ es una memoria de la relación de las víctimas con la justicia y las falencias del aparato judicial para satisfacer sus derechos. El informe ilustra, desde el punto de vista de las víctimas, cómo ha sido su experiencia de búsqueda de la justicia y cómo ha operado el sistema judicial para satisfacer su derecho a la justicia. Analiza cómo se han incluido las víctimas en el sistema judicial penal, qué significado han dado a la justicia y si se han sentido satisfechas o no con ella; explora el sentido reparador que tiene o no el proceso penal y la incidencia de los contextos sociopolíticos cambiantes en la satisfacción del derecho a la justicia. Para hacerlo, combina un repaso detallado a la evolución en los últimos 30 años de las normas judiciales para enfrentar los reclamos de las víctimas y seis relatos en profundidad de casos emblemáticos de la lucha de las víctimas y sus familias por la satisfacción de su derecho a la justicia. El informe está dividido en dos volúmenes. El primero, ‘Graves violaciones de derechos humanos: luchas sociales y cambios normativos e institucionales 1985 – 2012’, reconstruye la historia de la lucha de los movimientos sociales y de víctimas por la defensa de los derechos humanos y contra la impunidad, la evolución de las normas y regulaciones en Colombia, en esos 30 años, y los contextos cambiantes en los que todo esto tuvo lugar.
  • Cruzando la frontera : memorias del éxodo hacia Venezuela. El caso del río Arauca.
    La noche del 9 de enero de 1999, el casco urbano de la inspección de Policía de El Tigre, ubicado a menos de treinta minutos de La Hormiga (Valle del Guamuez), fue escenario de un acto de barbarie, cuando un grupo de hombres armados que se identificó como integrantes de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) asesinó a 28 hombres, desapareció a un número no determinado de personas e incineró los bienes y enseres de algunos habitantes.
  • Desmovilización y reintegración paramilitar : panorama posacuerdos con las AUC.
    El libro que el Centro Nacional de Memoria Histórica le presenta al país, titulado Desmovilización y reintegración. Panorama posacuerdos con las AUC”, producto del arduo trabajo realizado por el investigador Álvaro Villarraga Sarmiento y su equipo, tiene dos características que hacen que su publicación cobre en la actualidad significativa importancia: La primera, la oportunidad, pues el momento histórico que vivimos como sociedad, avanzado aunque no sin graves dificultades en el proceso de paz que impulsa el gobierno de Juan Manuel Santos, reclama como urgente conocer a fondo lo que ha vivido y desarrollado el país en materia de políticas de desmovilización, reinserción y reintegración –DDR–. Valga decir, conocer esa historia, acceder con sentido crítico y constructivo a la memoria de esos procesos a través de distintos actores y a los resultados de los mismos, los cuales constituyen insumos necesarios para diseñar, ojalá pronto, nuevas, pertinentes y concertadas políticas públicas en la materia, que de verdad sirvan a los propósitos de paz. La segunda característica del texto es que pone de presente y sobre la mesa la importancia de construir, a partir de lo construido, políticas públicas de DDR para una etapa de posconflicto bélico que será compleja, difícil y larga, que exigirá sacrificios y un alto sentido de solidaridad de todas y todos los colombianos, asumiendo y analizando las experiencias positivas y negativas que nos han dejado décadas de intentos con logros pero también con fracasos o frustraciones. De la lectura del texto puede inferirse algo así como un manual de buenas y malas prácticas que podrán orientar la difícil tarea que supone la desmovilización, el desarme y la reintegración, si el proceso de paz en curso concluye con éxito.
  • Yo aporto a la verdad : acuerdos de contribución a la verdad y a la memoria histórica. Mecanismo no judicial de contribución a la verdad, la memoria histórica y la reparación, Ley 424/2010. Resumen.
    La tarea principal de la DAV (Dirección de Acuerdos de la Verdad) del CNMH es contribuir a esclarecer el fenómeno paramilitar, con apoyo en el mecanismo no judicial de contribución a la verdad y la memoria histórica de los Acuerdos de la Verdad. Este ejercicio de reconstrucción de memoria histórica a través de los Acuerdos de la Verdad conjugará las revelaciones proporcionadas por la población desmovilizada de estructuras paramilitares, en proceso de reintegración y firmante de estos acuerdos, con las revelaciones entregadas voluntariamente por otras personas, organizaciones e instituciones interesadas en este proceso. El análisis de tales informaciones habrá de complementarse y contrastarse con la línea de base establecida por la DAV sobre cada estructura paramilitar y con el apoyo en las diversas fuentes secundarias de información existentes. Esta versión resumida del Informe No. 1 Yo Aporto a la Verdad entrega información y consideraciones sobre el diseño y puesta en marcha del mecanismo no judicial de memoria histórica implementado con los Acuerdos de la Verdad. Entrega consideraciones de enfoque, de fundamentación jurídica, sobre la metodología adoptada y el contexto en el cual se actúa. Permite conocer los procedimientos e instrumentos adoptados y los resultados conseguidos con su aplicación en el nivel nacional y en distintas regiones. Señala las rutas en asuntos como la convocatoria de la población desmovilizada firmante de los acuerdos y la toma de otras contribuciones voluntarias. Detalla los criterios para la valoración de las contribuciones de las personas desmovilizadas participantes en el mecanismo y el procedimiento para su certificación. Y refiere el proceso de sistematización de hallazgos y de investigación orientada a la producción de los informes.
  • La palabra y el silencio : la violencia contra periodistas en Colombia (1977-2015).
    En Colombia, desde 1977, han sido asesinados 152 periodistas por hacer su trabajo. La mayoría de ellos trabajaban en pequeñas emisoras y periódicos regionales, y su compromiso con el oficio lo dedicaban a investigar y denunciar hechos de corrupción o sucesos del conflicto armado que se vivían en las distintas zonas. Esa cifra de asesinados, juntos a las amenazas, los secuestros y las demás obstrucciones que han sufrido los reporteros, han llevado a que el país ocupe los peores puestos en indicadores de libertad de expresión. Los periodistas sufren por romper el silencio, por poner en palabras la verdad de lo que acontece, por informar lo que sucede, por creer que una sociedad informada no permitirá que las injusticias se perpetúen o se repitan. Pero el armado y el corrupto se incomoda con la palabra del periodista, quiere quitársela, apagarla, sacarla del aire, para que solo se imponga el discurso de la guerra y de la corrupción. Hacer memoria sobre ese periodismo que ha resistido entre la palabra de su oficio y el silencio de la guerra es, en parte, devolverle la dignidad a los primeros que dieron la vida reconstruyendo la verdad de nuestra historia. Es también devolverle a la sociedad la posibilidad de saber, de informarse, y de salir del desconcierto que deja el conflicto.
  • El legado de los ausentes : líderes y personas importantes en la historia de El Salado.
    El libro “El legado de los ausentes. Líderes y personas importantes en la historia de El Salado”, es la más completa descripción biográfica sobre cinco perfiles de dirigentes emblemáticos de esta comunidad anclada en los Montes de María. Una reconstrucción de memoria realizada por el Centro Nacional de Memoria Histórica a través de los relatos de sus familiares, amigos y conocidos. El Salado era un pueblo condenado a desaparecer. Los actores del conflicto armado hicieron todo lo posible para arrasar con este pueblo enclavado en la región de los Montes de María. No les bastó con perpetrar dos masacres seguidas de desplazamientos forzados que provocaron su abandono. No les fue suciente amenazar a las personas que retornaron con bombardear su pueblo con cilindros de gas si no lo abandonaban. Exterminaron y estigmatizaron a los liderazgos comunitarios para doblegar la voluntad de saladeros llenos de coraje y valentía que se resistieron a que su pueblo desapareciera, aún si ello implicaba sacrificar su propia vida. Pedro Eloy Cohen, Agustín Redondo, Álvaro Pérez Ponce, Gustavo Rendondo, María Cabrera y los tabacaleros representan ese pasado trágico pero también resistente y emprendedor de los saladeros y saladeras. Cada uno de ellos, seres humanos, con virtudes, defectos y vacilaciones, se volvieron extraordinarios en medio de la adversidad para transformar la vida de su poblado, sus condiciones de vida, sus formas de pensar, pero siempre exaltando la dignidad. Se busca en el pasado lo que se reclama para el presente: un liderazgo inspirado en el servir a otros, en la búsqueda del bienestar colectivo y en levantar la voz contra las injusticias. El Salado aún no es lo que en su pasado próspero fue, pero mientras siga siendo, mientras sea presente, todo será posible en el futuro.
  • Aniquilar la diferencia : lesbianas, gays, bisexuales y transgeneristas en el marco del conflicto armado colombiano.
    Cuando se arma que una comunidad ha sentido con fuerza el impacto del conflicto armado, ¿en quiénes se piensa dentro de la comunidad? ¿Quiénes conforman, legítimamente, “la comunidad”? Existen siempre márgenes sociales, personas que las propias comunidades no han reconocido como sujetos de derecho y han vivido victimizaciones por causa de la guerra. Las voces de estas víctimas, que incluso antes del accionar armado han sufrido sistemáticamente la estigmatización y la violencia, pocas veces logran ser recogidas en los procesos de memoria histórica, pues no todas las personas que conforman una comunidad tienen la misma posibilidad de hablar, ni todas las vidas aparecen como “susceptibles de ser lloradas” (Butler, 2010). En esa perspectiva, este informe asume una deuda institucional que se mantenía pendiente: avanzar en la construcción de la memoria histórica de uno de los sectores de víctimas históricamente marginado, esto es, aquellas víctimas del conicto armado que se reconocen como lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas o desde otros lugares que se apartan de la norma heterosexual.Cuando se arma que una comunidad ha sentido con fuerza el impacto del conflicto armado, ¿en quiénes se piensa dentro de la comunidad? ¿Quiénes conforman, legítimamente, “la comunidad”? Existen siempre márgenes sociales, personas que las propias comunidades no han reconocido como sujetos de derecho y han vivido victimizaciones por causa de la guerra. Las voces de estas víctimas, que incluso antes del accionar armado han sufrido sistemáticamente la estigmatización y la violencia, pocas veces logran ser recogidas en los procesos de memoria histórica, pues no todas las personas que conforman una comunidad tienen la misma posibilidad de hablar, ni todas las vidas aparecen como “susceptibles de ser lloradas” (Butler, 2010). En esa perspectiva, este informe asume una deuda institucional que se mantenía pendiente: avanzar en la construcción de la memoria histórica de uno de los sectores de víctimas históricamente marginado, esto es, aquellas víctimas del conicto armado que se reconocen como lesbianas, gays, bisexuales, transgeneristas o desde otros lugares que se apartan de la norma heterosexual.
  • Crímenes que no prescriben : la violencia sexual del Bloque Vencedores de Arauca.
    Esta investigación muestra el accionar de los paramilitares en Arauca y los crímenes sexuales cometidos por ellos, los cuales reúnen elementos que permiten calificarlos como crímenes de guerra y lesa humanidad. En Arauca, como en Colombia, impera una cultura en la que la violencia contra las mujeres es omnipresente y socialmente aceptada. “En el contexto araucano, la violencia sexual no emerge como una forma novedosa de violencia ejercida exclusiva por los actores armados, sino que hace parte de un continuum de violencias ejercidas contra ellas”, dice el informe. Este informe es una aproximación a la forma de violencia más silenciada del conflicto armado. Es un ejercicio de esclarecimiento histórico, un aporte a la reparación simbólica de las víctimas y una aproximación respetuosa a las mujeres que han sido víctimas de estos hechos. La violencia sexual contra las mujeres en el conflicto armado es la continuación de la violencia sexual en la sociedad. Aunque el marco normativo para atenderlas ha avanzado, su aplicación práctica presenta serias deficiencias. El informe discute las complejidades jurídicas del tema, la legislación internacional y nacional y las circunstancias en las que la violencia sexual puede considerarse como un crimen internacional, ya se trate de un delito de lesa humanidad, un crimen de guerra o parte de una estrategia de genocidio u otros crímenes internacionales, como la tortura.
  • Petróleo, coca, despojo territorial y organización social en Putumayo.
    Este informe da cuenta de cómo en Putumayo los grandes procesos de configuración territorial tienen expresiones tanto en las formas de tenencia y de uso de la tierra y del territorio como en los conflictos relacionados con ellas.
  • Pogue un pueblo, una familia, un río : historias contadas por la comunidad de Pogue.
    Pogue es un pueblo afrodescendiente perteneciente al Consejo Comunitario de la Asociación Campesina Integral del Atrato (Cocomacia), un territorio al cual se llega tras embarcarse por varias horas en panga y bote por el río Atrato y por el río Bojayá en el departamento del Chocó. Desde allí, en noviembre de 2015 el grupo de cantaoras las Musas de Pogue presentaron a su comunidad y a atrateños visitantes dos productos para fortalecer su cultura y sus experiencias cotidianas de resistencia, en medio de la disputa que se gesta desde hace varias décadas en la región del Atrato por su territorio colectivo. La cartilla Pogue: un pueblo, una familia, un río y el documental Las Musas de Pogue, fueron compartidos a los rezanderos y cantadoras invitadas de comunidades vecinas como La Boba, Veracruz, Buchado, Bellavista y Puerto Conto, pueblos en los cuales aún perviven las manifestaciones que, junto a los cantos de las Musas, constituyen el universo espiritual y las prácticas mortuorias de las comunidades negras del Chocó.
  • Limpieza social : una violencia mal nombrada.
    El nuevo informe del Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) pretende hacer visible una práctica que ha ido tomando fuerza en Colombia de manera silenciosa pero aun así goza de cierta aprobación. La llamada ‘Limpieza social’ es una dinámica que en la localidad de Ciudad Bolívar se ha convertido en un acontecimiento más de la vida cotidiana, y que ocurre de manera impune en el país desde hace más de 40 años. Bajo premisas como “árbol que no da fruto debe ser cortado” y “lo que no sirve, no debe estorbar” grupos de personas encubiertas, a menudo envueltos en las tinieblas de la noche, asesinan a otras personas en estado de completa indefensión. Sus convicciones les revelan estar haciendo lo correcto, pues las victimas portan consigo una marca de identidad: habitar la calle, un oficio sexual, delinquir, ser joven popular, lo cual, según los perpetradores, condena y despoja de toda dignidad a las víctimas, reduciéndolas a la condición de mal que es necesario extirpar. El informe responde a cuestionamientos que giran alrededor del origen de su nombre, como por ejemplo ¿Por qué se llama limpieza social si su práctica está lejos de tener una connotación positiva o de justicia? Explora además el por qué de este accionar de muerte contra grupos humanos estigmatizados, ofreciendo explicaciones sobre sus mecanismos, su persistencia y el asentimiento del que goza socialmente. El documento se centra en Ciudad Bolívar, pero estudia también el fenómeno en Bogotá y en el país. La investigación del CNMH explora un fenómeno sobre el que hay escasa información académica y estadística, pero que es de proporciones alarmantes: el único seguimiento sistemático, adelantado por el CINEP, da cuenta de casi 5.000 víctimas de ‘limpieza social’ entre 1988 y 2013, en 356 municipios. Y el subregistro es inmenso. En Bogotá se registran 189 casos, con 346 homicidios producto de esta modalidad, 28 por ciento de esos casos ocurrieron en Ciudad Bolívar.
  • Arraigo y resistencia : dignidad campesina en la región Caribe (1972-2015).
    En los años setenta, a raíz de la fuerza que alcanzó el movimiento campesino en la lucha por la tierra, especiamente en la región Caribe, un grupo de trabajo, mediante la investigación de acción participativa, recogió testimonios y material de las comunidades. Este trabajo tuvo como objeto reconstruir la historia de la tenencia de la tierra, del despojo y de la organización de los movimientos campesinos en esta zonas del país a los largo del siglo XX. Sus resultados fueron entregados a la comunidad en cuatro historuitas gráficas, compliladas bajo el título Historia gráfica de la lucha por la tierra en la Costa Atlántica e ilustradas por Ulianov Chalarka. Cuarenta años después de la elaboración de aquella historia gráfica el panorama para los campesinos se a complicado aún más. El despojo histórico de la tierra se gan sumado de una parte los daños colectivos de la violencia guerrillera y paramilitar de los años ochenta y noventa: asesinatos selectivos, masacres, desplazamiento forzado, y de otra, los daños al ecosistema, los monocultivos y el resurgimiento de la violencia contra líderes campesinos. En este escenario surge ARRAIGO y RESISTENCIA, la historia del campo caribeño colombiano en las últimas cuatro décadas. Con base en el informe La tierra en disputa: Memorias del despojo y resistencias campesinas en la costa Caribe 1960 - 2010 y la cartilla Aportes metodológicos para la caracterización del sujero y el daño colectivo con población campesina en la región caribe desde la perspectiva de memoria histórica (2015), nace ARRAIGO Y RESISTENCIA como producto es una investigación que contó con las voces de los protagonistas de la lucha por la tierra en la costa Caribe. Su intención principal es visibilizar las continuidades de un confuso horizonte que permanece de una lucha y una organización - históricamente criminaluzadas - que han resistido en la defensa de lo propio, con la digna esperanza de que, por fin, las políticas de tierras se vuelquen a mirar hacia la base del sistema rural: el campesinado.
  • Rearmados y reintegrados : panorama posacuerdos con las AUC.
    La CNRR (Comisión Nacional de Reparación y Reconciliación) en cumplimiento de su mandato legal realizó entre 2007 y 2011 seguimiento a los procesos de desmovilización, desarme y reintegración a la vida civil de los exparamilitares de las AUC (Autodefensas Unidas de Colombia) y de acogimiento individual de exguerrilleros a los programas gubernamentales de reintegración. Producto de esta acción elaboró un primer informe en 2007 titulado Disidentes, rearmados y emergentes: ¿bandas criminales o tercera generación paramilitar? y un segundo informe en 2010 titulado La reintegración: logros en medio de rearmes y dificultades no resueltas. Esta publicación bajo el título REARMADOS Y REINTEGRADOS, Panorama posacuerdos con las AUC incluye estos dos informes dada su importancia y la actualidad que reviste revisar su contenido, en consideración del actual proceso de paz entre el Gobierno nacional y las guerrillas que se mantienen en alzamiento y de la intensa discusión registrada durante la última década en torno a la interpretación de lo sucedido al respecto.
  • Silenciar la democracia : las masacres de Remedios y Segovia 1982 - 1997.
    En los municipios de Segovia y Remedios (Antioquia) se presentó durante el periodo 1982-1997 una violencia política recurrente contra la población civil, dirigida especialmente hacia las disidencias políticas: el movimiento social (asociaciones comunitarias, sindicatos, juntas cívicas, comité de derechos humanos) y la Unión Patriótica. Esta fue cometida por redes criminales articuladas por miembros activos de la Fuerza Pública que operaban en la región (Ejército y Policía), en asociación con civiles y grupos paramilitares, y sus principales hitos fueron cuatro masacres recogidas en este completo informe: Remedios, 4-12 de agosto de 1983; Segovia, 11 de noviembre de 1988; Segovia, 22 de abril de 1996; y Remedios, 2 de agosto de 1997. Como resultado, a partir de la violación de derechos humanos fundamentales a la vida y la integridad personal, se restringió en la región en medio de la guerra tanto el ejercicio pleno de la ciudadanía y los procesos democráticos como el disenso político.
  • Desaparición forzada tomo IV : balance de la acción del Estado colombiano frente a la desaparición forzada de personas.
    ¿Ha sido eficaz el Estado colombiano para combatir, prevenir y sancionar a los responsables de un crimen contra la humanidad como la desaparición forzada de personas? Luego de leer este informe, lamentablemente la respuesta es que el Estado colombiano no ha sido eficaz en cumplir con esas obligaciones. Lo mismo puede decirse del papel del Estado en materia de búsqueda de las víctimas directas de la desaparición forzada.
  • Desaparición forzada tomo III : entre la incertidumbre y el dolor impactos psicosociales de la desaparición forzada.
    El mayor reto de este informe es reflejar los impactos psicosociales del delito de la desaparición forzada por cuanto supone exponer la dimensión del dolor y el sufrimiento, lo cual es a todas luces innombrable por la profundidad que implica en todos los aspectos de la vida de quienes se ven sometidos a una experiencia tan extrema. Allí se realiza un ejercicio de memoria a través de testimonios, lo cual permite no sólo comprender la forma de explicar y ver el mundo de las personas victimizadas sino que, a través de ellas, es posible conocer el contexto histórico, social y político como referentes desde los cuales se narra la experiencia; es decir, evidenciar el sistema de creencias y valores de la sociedad colombiana.
  • Desaparición forzada tomo II : huellas y rostros de la desaparición forzada (1970-2010).
    En este informe se seleccionaron 13 casos de desaparición forzada ocurridos en Colombia entre 1977 y 2011. Cada uno de ellos visibiliza una tipología diferente de desaparición forzada (victimarios, víctima, metodología y respuesta del Estado). Son historias muy bien documentadas y dolorosas de las víctimas y sus familias. Allí se documenta las investigaciones penales y disciplinarias que se han hecho por esos casos, así como la suerte que han corrido en instancias internacionales. Al final, se evidencia la ineficacia del Estado, pues todos los casos han quedado impunes y solo se han impuesto sanciones menores.
  • Desaparición forzada tomo I : normas y dimensiones de la desaparición forzada en Colombia.
    La desaparición forzada de personas, la cual comenzó a prac ticarse en Colombia desde mediados de los años 70 del siglo XX, solo se convirtió en un delito penal en el año 2000. Hasta enton ces, las desapariciones forzadas se investigaban como si fueran se cuestros y la opinión pública era poco consciente del fenómeno.